martes, 27 de agosto de 2013

Test de Turing

Rafael Alcaraz
Montserrat Romero
Luis S. Gatica

El test de turing es una manera de determinar si una computadora es inteligente. Este test está basado en la imitación. De manera breve trata de hacer lo siguiente: una persona A intenta determinar si X es computadora o Y es la computadora (la otra es una persona). Lo interesante en este test es que X y Y tienen permitido mentir de la manera que quieran, y A mediante preguntas deberá determinar quién es quién. Por lo tanto la computadora, aunque tenga ventaja matemática y de velocidad, puede fingir respondiendo como humano.

Se nos explica que las computadoras en cuestión son  computadoras digitales, las cuales tiene a su disposición memoria, un control y una unidad de ejecución. Y que con estos tres “componentes” le bastaría a la computadora para poder jugar en el test. Se nos maneja que lo que tendrá la computadora para funcionar es un conjunto de reglas que determinar su manera de responder, y sobre todo que la computadora a final de cuentas será una máquina de estados finita.

En el documento se nos muestran objeciones al concepto de computadora inteligente y/o computadora que piensa. Estas objeciones son las siguientes: una objeción teológica, objeción de cabezas en la arena (algo así como ignorar ciegamente), objeción matemática, objeción argumentada por la consciencia, objeción por falta de habilidades, la objeción de Lady Lovelace, la objeción por la informalidad en el comportamiento, la objeción con el argumento de continuidad en el sistema nervioso y por último, los que consideran que no es posible por las percepciones extrasensoriales de los humanos.

Consideramos que una de las objeciones con más peso es la objeción por la informalidad en el comportamiento. El “comportamiento” de una computadora está definida por sus reglas básicas establecidas en el, y por la manera en la que actúa al estar frente a ellas. Podríamos pensar que la computadora es muy limitada, pero en realidad su limitante será la cantidad de respuestas que pueda dar a ciertas reglas y a la manera que decida desenvolverse en ellas. Creemos que la informalidad en el comportamiento por parte del ser humano es lo que vuelve difícil que una computadora pueda imitarlo. Si le agregamos a la computadora elementos aleatorios para la toma de decisiones, el ser humano sigue tomando decisión de que acción tomar desde un punto muy ambiguo.

Además creemos que la objeción argumentada por la consciencia tiene bastante importancia también pues una computadora es incapaz de expresar sentimientos propios creados auténticamente, aunque pueda imitar patrones de comportamiento humano jamás serán espontáneos o auténticos lo que podría poner en desventaja a la computadora en una prueba como esta.

La búsqueda de la inteligencia artificial se puede resumir en la búsqueda de un método eficiente para el aprendizaje de una computadora. Un ser humano está aprendiendo constantemente, y para que la computadora logre imitarlo a tal grado de no poder identificar entre ellos al humano, será necesario que las computadoras “aprendan a aprender”. Ya que una computadora hará lo que este programada a hacer, se le deberá programar algoritmos de aprendizaje, para así tener una manera de corregirse, saber que se debe y que no se debe hacer.

Con los avances tecnológicos que ha habido hasta el momento, se ha vuelto más difícil objetar que las computadoras puedan ser inteligentes. Aun así, hay maneras de aprovecharse de la misma tecnología para poder decir lo contrario. Por ejemplo, se podría objetar diciendo que las computadoras nunca podrán imitar al ser humano porque ni el mismo ser humano ha sido capaz de entender cómo funciona el humano visto desde una perspectiva “computacional”. Y por tanto, la manera en que las computadoras han sido construidas seguro no tendrás cosas y/o funcionamientos que lo permitan actuar como humano, es decir, aunque la tecnología avance, si ésta no cambia a parecerse al humano desde sus “núcleos” será muy difícil pensar como humano.

Aunque una computadora pueda imitar en teoría muchos de los distintos comportamientos humanos, los pensamientos y sentimientos de una persona siempre pueden variar, esta factor aleatorio podría darse dentro de una computadora si se le programara un algoritmo lo suficientemente bueno para hacer modificaciones espontaneas o respondiendo a diferentes factores (como un humano lo haría); sin embargo, las computadoras aún funcionan bajo una máquina de estados finita que no lograría alcanzar el número de variaciones hecho por un ser humano pensante.

Tal vez no se quiera que una computadora piense específicamente como un humano, sino más bien que sea capaz de imitar las posibilidades de crecimiento con las que cuenta un humano. Ahora que estamos en 2013 hemos sido testigos de muchos avances tecnológicos, pero no hemos visto un brinco grande en el desarrollo de la inteligencia artificial intentando imitar a un humano. Lo que se ha logrado mucho es que las computadoras sean muy buenas tomando decisiones informadas. Cada vez hay más muestras de algoritmos de toma de decisiones y análisis, como ejemplo tenemos BigData.

En esta época hemos visto que no se ha cumplido con lo que Turing pronosticó tal cual, que es que una máquina responda el test de Turing en 5 minutos con un interrogador promedio. Ahora las computadoras son capaces de facilitar la comunicación instantánea con humanos alrededor del mundo; sin embargo, quienes siguen detrás de las máquinas son personas que las utilizan como herramientas para la comunicación y la información. También podemos ver que el campo de la inteligencia artificial se ha enfocado a resolver problemas médicos a través de tareas específicas y no se ha dedicado tanto al desarrollo de “mini personas” como tal, más bien se ha usado como herramienta para ayudar a las personas en sus procesos del día a día.

Las objeciones contra la inteligencia artificial probablemente sean las mismas o parecidas a las de aquel entonces, mucho se habla de que las maquinas nunca sustituirán a las personas en cuestiones de pensamiento abstracto, mientras más abstracto y más sencillo resulta para los humanos más complejo puede ser de programar en una máquina y creo que esto no se puede cambiar al menos por ahora, lo que me hace creer que aún existe una brecha muy larga entre el pensamiento humano y las computadoras.

La inteligencia artificial nace de reglas lógicas, sino más bien del conocimiento de acerca de problemas particulares y del mundo en general, y es por esto que en la actualidad se ha visto muchos dispositivos/computadoras que son muy buenas en desempeñar tareas específicas. Lo interesante con esto es que cada vez es más cercana la posibilidad de imitar ciertos comportamientos de pensamiento que el humano utiliza, pero lo que se ve lejana aun es la posibilidad de imitar todas las respuestas de un humano pensante.

Actualmente Edward Feigenbaum está codificando dentro de una computadora masiva un conjunto de reglas de sentido común con el fin de lograr tener una computadora con una gran cantidad de conocimientos. Si lo logra, alrededor del 2025 se producirá a lo que Douglas Lenat llama “un artefacto con inteligencia general” que puede pensar como humano. “La gran enchilada,”
es como Feigenbaum lo llama.

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